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Las cunetas de Iruña de Oca, a menudo consideradas espacios secundarios del paisaje, han sido el escenario de un descubrimiento botánico. José Ramón López Retamero localizó hace unos meses en una de ellas una planta con características intermedias entre dos especies de Verbascum, un híbrido que hasta ahora no había sido descrito científicamente. El botánico Peio Urrutia ha llevado a cabo el trabajo de investigación y descripción que ha permitido bautizarla como Verbascum × langraizokensis, en homenaje a Nanclares, donde fue encontrada.

“Muchas veces son las plantas las que nos encuentran a nosotros”, explica Urrutia, que destaca la importancia de observar con atención el entorno natural. El ejemplar apareció en una cuneta próxima a la zona del Garbigune, donde crecían también las dos especies que dieron lugar al híbrido. La planta llamó la atención de López Retamero por sus rasgos intermedios, una señal de que podía tratarse de una combinación natural entre ambas.

El hallazgo inició un proceso de investigación bibliográfica para comprobar si la planta ya estaba descrita. Urrutia revisó trabajos especializados, incluidos estudios publicados en Francia sobre híbridos de Verbascum, y constató que no existía una descripción científica de esta variedad. Aunque encontró una referencia visual de una planta similar observada en Inglaterra, no había constancia de que se hubiera formalizado su identificación.

La descripción botánica requiere un procedimiento riguroso: recoger un ejemplar, depositarlo en un herbario como referencia física y documentar sus características, tradicionalmente mediante una descripción en latín, junto con los datos necesarios para identificarlo. De esta forma, el nombre y la información sobre la planta quedan registrados para futuras investigaciones. El trabajo ya ha sido publicado en la revista Flora Montiberica y se incorporará a los índices botánicos.

Espacios poco valorados

El Verbascum × langraizokensis pertenece al grupo de los ‘gordolobos’, plantas que suelen reconocerse por “sus tallos altos y sus flores amarillas”. Crece en lugares abiertos, baldíos y cunetas, donde encuentra luz y agua. Para Urrutia, estos espacios ofrecen oportunidades a numerosas especies vegetales y merecen una “mirada distinta”.

“Las plantas no son suciedad”, reivindica el botánico, que distingue entre la basura que se arroja a las cunetas y la vegetación que crece en ellas. A su juicio, la gestión de estos márgenes debe tener en cuenta “su valor ecológico, ya que los tratamientos y las labores de mantenimiento pueden afectar también a los insectos y a otras formas de vida”.

La hibridación, explica, “es un fenómeno natural que en ocasiones no prospera, pero que también puede generar plantas con características nuevas y propiedades diferentes, como una mayor resistencia o una adaptación particular al entorno”.

Conocimiento para proteger la biodiversidad

Urrutia señala que el ejemplar observado inicialmente era único y que estas plantas viven aproximadamente dos años y producen numerosas semillas. Tras comunicar el descubrimiento al Ayuntamiento, su intención fue señalar la ubicación para evitar que las labores de mantenimiento eliminaran la planta sin que se conociera su interés. La gestión de esa zona corresponde a la junta administrativa, por lo que el aviso buscaba trasladar la información a quienes pueden actuar sobre el terreno.

El botánico resume la labor de su equipo en tres pilares: investigación, divulgación y conservación. Desde hace décadas trabaja en el conocimiento de la flora, una trayectoria que incluye la elaboración de una flora del País Vasco y el desarrollo del Herbario Digital ‘Xavier de Arizaga’, que reúne fotografías y fichas de plantas con datos de localización y coordenadas.

Para Urrutia, el descubrimiento también invita a valorar el patrimonio natural de Iruña de Oca y de Álava, un territorio situado entre las influencias atlánticas y mediterráneas, con especies y comunidades vegetales de gran interés. La conservación, sostiene, comienza por conocer lo que tenemos y por incorporar ese conocimiento a la educación y a las decisiones sobre el entorno.

“La naturaleza nos está haciendo un favor a nosotros”, concluye. Una idea que resume el valor de un hallazgo que, además de sumar una nueva planta al conocimiento científico, recuerda que la biodiversidad puede esconderse en los lugares más cercanos y aparentemente ordinarios y pone en el mapa botánico a nuestro municipio.

 


 

 

Iruña Okako areketan aurkikuntza botaniko bat gertatu da: zientifikoki deskribatu gabeko gordolobozko hibrido bat. Jose Ramon Lopez Retamerok aurkitu zuen planta, eta Peio Urrutia botanikariak haren ezaugarriak ikertu eta Verbascum × langraizokensis gisa identifikatu zuen, Langraiz Okaren omenez. Aurkikuntza Flora Montiberica aldizkarian argitaratu da, eta balioa ematen dio eguneroko espazio gutxi preziatuen biodibertsitateari, hala nola errepideen ertzei. Urbinak areken kudeaketa aldarrikatu du, haien interes ekologikoa kontuan hartuta, eta ohartarazi du mantentze lanek landareei, intsektuei eta beste bizimodu batzuei eragin diezaieketela. Ale honen ikerketak eta dibulgazioak Arabako flora ezagutzen ere laguntzen dute, eta gogorarazten dute naturaren kontserbazioa ingurune hurbilena behatu, baloratu eta babestetik hasten dela.