El último Pleno municipal no trataba de cuestiones aisladas, sino de algo mucho más profundo: qué modelo de municipio queremos para Iruña Oka y quién debe decidirlo.

Por un lado, se rechazó nuestra moción para exigir planificación ante la acumulación de macroproyectos energéticos en el territorio. Hablamos de 19 proyectos que suman 923 MW y ocupan más de 1.200 hectáreas. No es un trámite administrativo más, sino una transformación estructural del entorno en el que vivimos. Nuestra propuesta defendía planificación pública, visión global y límites definidos. Los informes técnicos analizan expedientes concretos, pero no deciden el modelo territorial ni garantizan equilibrio. Cuando la política no ordena, otros ordenan por ella.

En el mismo Pleno se aprobó el convenio con la Cuadrilla para la contratación de técnicos de euskera e igualdad. EH Bildu votó en contra, el PSOE se abstuvo y PNV y PP votaron a favor. Nuestra negativa no se basa en el rechazo a la cooperación comarcal ni en cuestionar derechos laborales, sino en la falta de garantías del modelo propuesto.

El convenio obliga al Ayuntamiento a mantener durante cuatro años a un técnico por servicio, sin posibilidad de rescisión anticipada aunque el desempeño no se ajuste a las necesidades municipales. Además, en caso de bajas prolongadas, el Ayuntamiento debe seguir asumiendo el coste salarial y, si quiere mantener el servicio, también el de la sustitución. Es decir, el riesgo económico recae íntegramente en Iruña Oka.

Respetamos plenamente los derechos laborales y las situaciones de baja. Lo que cuestionamos es que el convenio no contemple mecanismos que protejan al Ayuntamiento ante estas eventualidades. Un acuerdo equilibrado debe garantizar la continuidad del servicio sin trasladar automáticamente todos los costes al municipio. No se trata de enfrentar derechos laborales con eficiencia económica, sino de diseñar convenios que repartan responsabilidades y aseguren una gestión responsable de los recursos públicos.

Tal y como está redactado, el Ayuntamiento asume obligaciones económicas rígidas durante cuatro años, sin margen real de corrección si el servicio no responde adecuadamente o si surgen circunstancias imprevistas. Desde nuestro punto de vista, no es un convenio ventajoso para Iruña Oka.

Lo que une ambos debates —macroproyectos energéticos y convenio con la Cuadrilla— es la necesidad de planificación y autonomía. En el territorio defendemos límites claros antes de que otros los impongan. En la gestión de servicios defendemos control municipal antes que dependencia estructural.

Nuestra alternativa pasa por reforzar progresivamente técnicos propios del Ayuntamiento en áreas estratégicas como euskera e igualdad, con profesionales integrados en la estructura municipal y bajo control democrático directo.

Cooperar, sí.
Transición energética, también.
Pero siempre con planificación, equilibrio y autonomía.

Defender Iruña Oka significa no firmar cheques en blanco, ni en el territorio ni en la gestión. Y en ese camino vamos a seguir.


Azken Osoko Bilkuran eztabaidatutako bi gai nagusiek —energia makroproiektuak eta Kuadrillarekin sinatutako hitzarmena— udal eredua eta udalaren autonomia jarri dituzte mahai gainean.

Energia proiektuen kasuan, 19 egitasmo, 923 MW eta 1.200 hektarea baino gehiago daude jokoan. Gure ustez, ezinbestekoa da plangintza publikoa, ikuspegi orokorra eta muga argiak ezartzea, lurralde eredua modu orekatuan definitzeko.

Kuadrillarekin sinatutako hitzarmenari dagokionez, lau urtez teknikariak mantentzeko konpromiso ekonomiko zurruna ezartzen du, eta arrisku ekonomikoa osorik Udalaren gain uzten du, baja edo arazoen kasuan ere. Ez dugu lankidetza zalantzan jartzen, baizik eta berme eta oreka falta.

Bi gaietan mezu bera defendatzen dugu: plangintza eta udal autonomia. Lurraldean, mugak argi ezarri behar dira. Zerbitzuen kudeaketan, kontrol publikoa eta ardurazko baliabideen erabilera bermatu behar dira.