De Nanclares a Tanzania. Tamara González Aguilar formó parte el pasado mes de septiembre de una misión sanitaria que llevó la atención oftalmológica a personas sin recursos de este país africano. A través de la asociación Tumaini Global Vision, Tamara ha colaborado en el hospital Mount Meru de Arusha, donde su equipo no solo ha devuelto la visión a pacientes, sino que también ha contribuido a la formación de profesionales locales y al equipamiento quirúrgico. Tamara nos narra este experiencia, intensa y emocionante que, como ella misma reconoce, le ha enseñado que “un pequeño gesto puede cambiar una vida”.
-¿Cómo y cuándo surge esta iniciativa y cómo surgió la oportunidad de participar?
-Tumaini Global Vision nació de un sueño: ayudar a personas que no tienen las mismas oportunidades que nosotros. La idea surgió de Maitane, enfermera de quirófano, en un momento personal difícil, apoyada por el Dr. Pío. Lo que empezó como una pequeña ilusión fue creciendo hasta convertirse en un proyecto maravilloso. Gracias a nuestros contactos en Tanzania y a la implicación de muchas personas, conseguimos llevar ese sueño hasta el hospital Mount Meru de Arusha. Tumaini significa esperanza en suajili. Y eso es lo que queremos llevar: esperanza a quienes más la necesitan.
– ¿Qué te animó a dar el paso y viajar hasta Tanzania?
-Pensar que algo tan habitual para nosotros como una operación de cataratas puede cambiar por completo la vida de una persona. Aquí operamos cataratas todos los días. Allí, muchas personas pueden pasar años sin ver porque no tienen recursos para operarse. Saber que con nuestras manos podemos devolverles la vista, la independencia y la ilusión es una motivación difícil de explicar.
– ¿Cómo fue el viaje y cuál fue vuestra primera impresión al llegar?
-Viajamos cargados de material médico, ilusión y también muchos nervios. No sabíamos exactamente qué nos íbamos a encontrar. Desde el primer momento nos impresionaron la acogida, las sonrisas y el cariño de la gente. Llegamos pensando en todo lo que podíamos ofrecer, sin imaginar cuánto íbamos a recibir nosotros.
– ¿Qué fue lo que más te sorprendió de la realidad sanitaria?
-Comprobar que algo que aquí tiene una solución relativamente sencilla, allí puede cambiar toda una vida. Personas que pierden su autonomía, que no pueden trabajar o que dependen de sus familias simplemente porque no tienen acceso a una operación. Lo más duro es saber que hay personas que viven sin poder ver, no porque no exista tratamiento, sino porque no pueden permitírselo.
– ¿Cómo era el día a día durante la misión?
Fueron días intensos, de muchas horas de trabajo, consultas, quirófano y algún que otro imprevisto. Pero el cansancio desaparecía cuando pensábamos en lo que estábamos consiguiendo. Trabajamos codo con codo con los profesionales locales y compartimos nuestros conocimientos, porque nuestro objetivo no es solo operar durante unos días, sino dejar medios y formación para que puedan seguir ayudando cuando nosotros regresemos.

-¿Recuerdas algún momento que te haya marcado?
Lo más emocionante es pensar en el momento en que una persona recupera la visión después de tanto tiempo. Volver a reconocer una cara, caminar sin ayuda o mirar a los ojos a alguien a quien quieres son cosas que nosotros damos por hechas. Para algunas personas, volver a ver significa volver a vivir. Y eso hace que todo el esfuerzo haya merecido la pena.
– ¿Qué impacto crees que ha tenido en la población?
Cada persona que recupera la visión es una vida que puede cambiar. Y muchas veces también cambia la de toda su familia. Pero queremos ir más allá. Hemos llevado equipamiento quirúrgico y hemos colaborado en la formación de profesionales locales para que nuestra ayuda no termine cuando volvamos a casa. Nuestro sueño es que Tumaini siga creciendo y que cada año podamos ayudar a más personas.
– Después de vivir esta experiencia, ¿qué te llevas de Tanzania y qué te gustaría que los lectores aprendieran de ella?
Ha sido una experiencia muy bonita, muy dura y muy gratificante. Tanzania nos ha enseñado que necesitamos mucho menos de lo que creemos y que, a veces, un pequeño gesto puede cambiar una vida. Nos llevamos sus sonrisas, sus abrazos y la certeza de que queremos volver. Nuestra misión es seguir construyendo un mundo con más oportunidades, llevando nuestra labor a cada vez más personas y contribuyendo a generar un impacto positivo en sus vidas. Como asociación sin ánimo de lucro, trabajamos cada día para hacer crecer este proyecto, convencidos de que cada pequeño paso cuenta. Si alguien comparte nuestra visión y quiere conocer más de cerca nuestra labor, le invitamos a descubrirnos en nuestra página web: tumainiglobalvision.org. Allí también se puede encontrar la manera de colaborar con nosotros y ayudarnos a que nuestra misión siga llegando más lejos. Porque para nosotros puede ser una pequeña aportación, pero para alguien que lleva años sin ver puede significar recuperar su mundo.




