Mantener una buena movilidad es tan importante como fortalecer los músculos o realizar ejercicio cardiovascular. Unas articulaciones flexibles y unos músculos elásticos facilitan los movimientos cotidianos, mejoran el equilibrio y ayudan a prevenir molestias y lesiones. Incorporar pequeños hábitos a la rutina diaria puede marcar una gran diferencia.

  1. Dedica cinco minutos a movilizar las articulaciones. Antes de empezar cualquier actividad física, realiza movimientos suaves de cuello, hombros, caderas, rodillas y tobillos. Preparar el cuerpo reduce el riesgo de lesiones y mejora el rendimiento.
  2. Estira después del ejercicio. Al terminar una caminata, una clase o un entrenamiento, dedica unos minutos a estirar los principales grupos musculares. Mantén cada estiramiento entre 20 y 30 segundos, sin rebotes y sin llegar a sentir dolor.
  3. Evita permanecer demasiado tiempo sentado. Si trabajas o pasas muchas horas frente al ordenador, levántate cada hora para caminar un par de minutos, mover los hombros o estirar las piernas. Tu espalda y tus articulaciones lo agradecerán.
  4. Elige actividades que mejoren la flexibilidad. Disciplinas como el yoga, el pilates o las clases de movilidad ayudan a conservar la amplitud de movimiento, mejorar la postura y fortalecer la musculatura que protege las articulaciones.
  5. Escucha a tu cuerpo. La movilidad se gana poco a poco. Evita los movimientos bruscos y no fuerces los estiramientos. La constancia es mucho más importante que la intensidad.

Cuidar la movilidad es una inversión en salud. Con unos pocos minutos al día podrás moverte con mayor facilidad, prevenir lesiones y mantener tu autonomía y calidad de vida durante muchos años.